La importancia de tener unos buenos maniquís
Hace unos años era habitual detenerse en un escaparate y encontrarnos un par de bustos y de podiums vestidos impecablemente y en armoniosa simetría.
Los fabricantes de bustos inundaban el mercado con infinidad de formas, acabados y colores. El maniquí era casi un objeto elitista, muy caro y de no ser así nos encontrábamos con un producto de ínfima calidad.
El mundo del maniquí y el escaparatismo ha evolucionado al ritmo vertiginoso del mercado. De esta forma el escaparate se ha convertido en la imagen de nuestra tienda, de nuestra marca, un espacio necesariamente dinámico y moldeable. El producto se ha ido diversificando, las tiendas de ropa venden complemento y calzado, y a la inversa. En este sentido el maniquí nos permite exponer el producto de forma agrupada por estilismos, le ponemos la ropa, lo calzamos, le ponemos unos collares y unas pulseras, el bolso, las gafas…incluso lo podemos peinar con el look más actual, ya sabemos que a la imagen personal hoy en día se le da mucha importancia y cuanto más completo sea el estilismo más lograremos llamar la atención sobre nuestro escaparate y en definitiva sobre nuestra tienda.
Además, el avance en los procesos de fabricación han abaratado precios y han mejorado la calidad de los maniquís con los que se pueden crear infinidad de posturas y acabados: desde apariencia realista a formas abstractas…
En definitiva, un gran abanico de posibilidades para elegir el que mejor se adapta a nuestra imagen y a la del público al que va dirigido.











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